Chalchiuhtlicue: La diosa Mexica del agua dulce…
In Aztec mythology, the Cihuateteo were the spirits of human women who died in childbirth (mociuaquetzque.). Childbirth was considered a form of battle, and its victims were honored as fallen warriors. Their physical remains were thought to strengthen soldiers in battle while their spirits became the much-feared Cihuateteo who accompanied the setting sun in the west. They also haunted crossroads at night, stealing children and causing sicknesses, especially seizures and madness, and seducing men to sexual misbehavior.
Their images appear with the beginning day signs of the five western trecena, (1 Deer, 1 Rain, 1 Monkey, 1 House, and 1 Eagle) during which they were thought to descend to the earth and cause particularly dangerous mischief. They are depicted with skeletal faces and with eagle claws for hands.
They are associated with the goddess Cihuacoatl and are sometimes considered envoys of Mictlan, the world of the dead. Cihuateteo are servants of the Aztec moon deities Tezcatlipoca and Tlazolteotl.
- Wikipedia.
Chalchiuhtlicue “la de la falda de jade” era diosa de las aguas terrestres, de las aguas vivas (que fluyen); también era Señora de los mantenimientos, nutría al ser humano para que pudiese vivir y multiplicarse. Así pues los atributos de Chalchiuhtlicue se refieren al aspecto acuático, medio de acción de la deidad por sus características fecundantes y germinativas, fuente de vida por excelencia. Pero era igualmente importante como factor de pureza, en el que estaban implicadas ceremonias rituales de lavar el cuerpo con agua. Porque las abluciones purifican, regeneran y permiten el renacimiento. Lo que es sumergido en ellas ritualmente “muere” y al volver a salir de las aguas se torna semejante a un niño que sin “pecados” y sin historia está en posibilidad de empezar una nueva vida, en un proceso ritual de muerte y renacimiento. Las abluciones purificadoras y los rituales de baños sagrados eran practicados habitualmente en el culto de las grandes diosas de la fecundidad y de la agricultura
Por otra parte, cuando la partera lavaba al recién nacido, se invocaba al numen para ofrecerle a la criatura como encargada de su destino: “llegaís a Nuestra Madre y Padre la Señora Chalchiuhtlicue… toméis ella, porque ella os ha de llevar a cuestas y en los brazos en este mundo”.








